lunes, 18 de junio de 2012

Dos años. Intérprete: José Domingo Dupuy


Nuestro Juramento. Intérprete: José Domingo Dupuy


RAMÓN MERCEDES FALCÓN



Por: José Domingo Dupuy

Se ha dado por llamar a los fabricantes de instrumentos de cuerdas, luthier, un término bastante académico que se ha difundido últimamente. Para los españoles, buscando exaltar el idioma y dándole la protección debida, le llaman: guitarrero. Pero lo verdadero del oficio, es la práctica, la manera de trabajar la guitarra, o en nuestro caso el cuatro, ese tratamiento casi místico de labrar la madera, de darle la forma debida para que su sonido y su aspecto físico, vayan parejo al arte musical. Ramón Mercedes Falcón es oficiante de este antiguo arte de hacer cuatros, me refiero al instrumento nacional, porque la guitarra de cuatro órdenes que en el país se sembró hace más de 450 años, era la misma que se ejecutaba en Europa para la época de la llegada de los conquistadores a América, y ella no gozaba, precisamente de una fama irreprochable ya que siempre en ese tiempo no aparecía en un marco muy decoroso. En la época del Renacimiento algunos compositores consideraban la guitarra como un instrumento tosco y grosero, pero el mismo Fray Juan Bermudo quien hablara mal de ella en su versión popular, expresaba que el músico de guitarra se hace merecedor de alabanzas por la dificultad de componer obras polifónicas para un instrumento de sólo cuatro órdenes. Ramón Mercedes, allá en la sierra falconiana, ha sabido interpretar sabiamente la cultura del cuatro venezolano –heredero de esa guitarra renacentista de la que hablamos- con la mística y habilidad del buen guitarrero. Le ha puesto a la construcción del cuatro el toque primigenio de levantarlo con la habilidad y humanidad de su oficio, es decir lo construye con un toque personal que se refleja en su sonido y diseño. A Ramón Mercedes Falcón lo conocí hace mucho tiempo sin que él se percatara de mi interés por el cuatro. En una oportunidad lo visité en su casa y le encomendé la construcción de dos cuatros que todavía conozco el paradero de ellos, protegidos por dos personas que sé, lo custodian con mucho celo. Y a la vuelta de más de 25 años, volví a encontrarme con él a través de una comunicación a distancia para pedirle me construyera un cuatro con Palisandro de la India, madera noble y exquisita de fino sonido musical, entonces las manos de Ramón Mercedes le dieron a la madera el tratamiento fiel y cuidadoso que se merece la Dalbergia de los bosques de Madagascar. En poco tiempo recibí el cuatro encomendado, elegante, con la vestimenta sobria que debe tener la corteza de un árbol milenario, tocado su duramen con el escoplo de un maestro y la pulcritud del buen oficiante de guitarrero; tomé posesión del instrumento una tarde de diciembre en este Coro castizo, donde en algún momento de su días coloniales, también aquí llegó la guitarrilla europea de cuatro órdenes, autorizada por Real Cédula para entrar en América por los Reyes Católicos un 15 de junio de 1497, en el mes cuando la canícula en el Caribe pauta el calor reverberante en las calles corianas. Es así, que complacido con el arte del luthier Ramón Mercedes Falcón, la obra reposa en mis aposentos familiares en un lugar de honor.     

lunes, 18 de julio de 2011

La canícula de julio

Oyendo a Raúl Naranjo, cantando El último café, se me viene a la memoria los años sesenta. Entonces tenía yo en mis manos el mundo de la adolescencia, miraba la televisión. Renny Presenta, figuras como Ray Charles, Tom Jones, Stevie Wonder nos divertían y alegraban la vida, nos creíamos tener el mundo a los pies. Era la Época de Oro de la televisión venezolana. El Show de Renny era otro de los estelares programas de la televisión de la época, se presentaba ese gran cantante juvenil Cherry Navarro. Hace pocos días se fue ese fértil trovador argentino Facundo Cabral, el amargo de su partida está fresco en el aire de nuestra existencia, se dice, y lo expresó él mismo en su reciente visita a Venezuela en un programa de televisión sobre sus primeras venidas al país, habló de su presentación en el programa de Renny. Salgo a la calle, todavía la canícula deja sentir el calor que la tarde ha dejado, la intensidad de los rayos solares se perciben en el ambiente, cruzo la avenida Manaure en dirección este, el semáforo se detiene para que pase, el color esmeralda de la luz me permite hacerlo, me sitúo en la esquina de enfrente y continúo mi andar hacia el otro lado de la ciudad, es el caminar cotidiano del momento, el vapor canicular nos hace respirar con mayor esfuerzo, es la construcción de la crónica urbana, la del momento, la que se consume en la memoria colectiva de la ciudad, me tropiezo con unos transeúntes, una linda joven me saluda, le devuelvo el cumplido, luego despierto de la realidad, cuando escribo ésto son las siete y diez minutos de la noche de un día de julio de un año cualquiera.

jueves, 3 de marzo de 2011

PENSAMIENTO

Humanista es aquel que no acepta la muerte por manos de un ser humano.

martes, 19 de octubre de 2010

MEME SOLIS en El último café

He subido este vídeo de Meme Solís que está en Youtube
por la calidad del arte musical que este artísta expone en
esta pieza El último café. Primero lo interpreta en la bemol
y luego, después lo eleva medio tono para terminarla en la mayor.

sábado, 28 de agosto de 2010

LA FIGURA ABYECTA DE LA ESCLAVITUD

Una de las figuras institucionales más abyectas que ha creado el hombre, la más despreciable y vil, fue la esclavitud. Se da cuenta de ella desde tiempos inmemoriales en las más remotas crónicas de la humanidad. En documentos bíblicos se informa de la existencia de siervos y esclavos. Abraham tuvo la esclava Agar de cuyo hijo Ismael proviene la civilización arábica. Los hebreos a la vez fueron esclavos de los egipcios en los tiempos de los faraones. Para los griegos, la esclavitud no sólo era indispensable sino algo natural. El cristianismo primitivo no la puso en entredicho. La esclavitud significó para los antiguos una forma de ejercer el poder. En la Edad Media, se produjo una gran época de florecimiento de esta forma de dominación, se incrementó el comercio de esclavos con el descubrimiento de América. Es decir, el tráfico de seres humanos desde África hacia estos lugares fue lucrativo para los que se aprovechaban de esta reprochable figura. En las confrontaciones bélicas primitivas se tomaban los prisioneros de guerra y se les sometía a la servidumbre y a la esclavitud. Se tuvieron que suceder muchos siglos y hasta milenios, para que esta figura oprobiosa, que llena de pena y vergüenza a la especie humana, fuera erradicada de la sociedad. La palabra raza, cuyo significado es linaje, alcurnia, la inventaron los esclavistas para justificar sus desmanes de someter a su semejante a la servidumbre. Pero si revisamos con perspicacia el concepto social y político que la esclavitud tuvo en toda la época de su vigencia, podríamos encontrarnos con elementos propios que nos darían razones para exponer que su extinción no ha sido del todo efectiva. Todavía está vigente en los estudios antropológicos y en el lenguaje político la palabra raza, que es una forma de discriminación al clasificar a los seres humanos por la intensidad de la pigmentación de la piel. No podemos decir que definitivamente la esclavitud ha llegado a su fin. Hoy todavía existen formas de someter a las personas a designios personales. Una de ellas es la intención del dominio ideológico que, sin duda alguna, es una forma de esclavitud. El pensamiento político obligado hace en todo tiempo y lugar generar una estructura esclavista; el sometimiento a la ideología única es una clara manera de esclavitud. La libertad de la especie humana debe ser integral: de cuerpo y pensamiento; porque al cercenar el derecho a ser libre de una de ellas se está imponiendo la figura de la esclavitud. Nos atrevemos a afirmar sin ambigüedades que existen palabras capaces de comprometer a quien las enuncie como poseedor de un inconsciente colectivo que reafirma una conducta o forma de esclavitud. Una de ellas pudiera ser, llamar a alguien con la palabra negro. Es cierto que este vocablo en América Latina tiene un significado familiar y hasta cariñoso para los habitantes de este lugar de la Tierra. Pero en los Estados Unidos, decirle a alguien negro, por el pigmento de la piel, es una ofensa. Cuando se hace referencia al reciente electo presidente de los Estados Unidos Obama Hussein Barack, escuchamos algunos comentarios sobre su ascendencia, y dentro de ellos, el que aparece con mayor asombro es el calificativo de primer presidente de los Estados Unidos negro. De acuerdo a informaciones sabemos que el presidente electo de los Estados Unidos es hijo de una mujer de origen anglosajón con un hombre originario de África y esto se ha utilizado como algo fuera de lo común en la sociedad estadounidense. Claro, la historia de los Estados Unidos ha estado envuelta desde sus orígenes en una constante lucha en contra de la discriminación por la condición originaria de los ciudadanos que vinieron obligados a América desde África en épocas de la colonia y en esta lucha social también debemos incluir a los primeros habitantes de estas tierras americanas, es decir los aborígenes. Por esta razón es que muchos políticos y analistas ven como extraordinario el ascenso al poder de Obama. Sin embargo ya es tiempo que el asombro que causa este suceso se diluya en el entendimiento de que el ser humano es y será para siempre un ser de este planeta Tierra cuyas diferencias pudieran estar, más en su forma de pensar y en sus sentimientos que en la insignificante condición de poseer una piel más o menos cargada de la substancia que la oscurece o la aclara.